Q36.5 está reclamando su espacio en la cima de la industria. Derivado de Quaerere (“buscar” en latín) y de 36,5 °C (la temperatura corporal óptima), la marca con sede en Bolzano ha apostado firmemente por el alto rendimiento a través de un intensivo desarrollo de producto. Un producto excelente combinado con herencia italiana.
La obsesión por el rendimiento se hace evidente en el momento en que conoces al equipo. En todo momento hablan de números, gráficos, porcentajes y métodos de prueba. Su CEO, Luigi Bergamo, es también el director de I+D, y ha construido una sólida cultura de empresa en torno a la investigación y la innovación textil, con lemas contundentes impresos por toda su sede, empezando por «research & daring» (investigar y atreverse).
Raw Cycling Magazine fue parte de una prueba de producto completa en condiciones de laboratorio, donde la correlación entre el calor y la pérdida de potencia se hizo evidente con datos. Por ello, cuando la mayoría de las marcas se han volcado por completo en la aerodinámica, Q36.5 ha dado un giro y ha planteado una pregunta diferente: ¿Qué beneficios podemos extraer de una correcta regulación térmica?
Un ecosistema de innovación
Dar respuesta a una pregunta así no es una tarea fácil, por lo que Q36.5 se ha rodeado de un ecosistema de marcas volcadas en la innovación. Y es que, asociarse a grandes nombres es relativamente fácil, pero encontrar a aquellos socios con los que compartes la misma mentalidad, enfoque e impulso, no lo es.
En su empeño, Q36.5 ha colaborado con SRM, Core, Amacx, Tacx y Pinarello. Todos ellos pioneros de la industria y nombres muy conocidos que continúan aportando innovaciones de impacto a este deporte. Un grupo de marcas llenas de sinergias que complementan cada uno de los aspectos que pueden influir en el rendimiento del ciclista.
Mejorar el rendimiento con regulación térmica
Ayudar al cuerpo a mejorar la regulación térmica en condiciones meteorológicas adversas es el foco principal de la investigación y desarrollo de Q36.5, creando una línea de productos que ayuda al cuerpo humano a mantenerse lo más cerca posible de la temperatura óptima (36,5 °C). La tecnología de Q36.5 ya está al alcance del ciclista aficionado, y especialmente apropiado para aquel que tiene obsesión con el rendimiento.
Estar adaptado a unas condiciones climáticas duras es una ventaja cuando te toca enfrentarte a ellas, sobre todo si compites en el pelotón profesional y cada ganancia marginal cuenta. Piensa en un día lluvioso, ventoso y frío… La energía se consume solo manteniendo el cuerpo caliente. En un día caluroso, húmedo y sin viento, el cuerpo humano también consume muchísima energía, poniendo en marcha todo su arsenal fisiológico para mantenerse lo más fresco posible.
Los datos experimentales aportados por el equipo de Q36.5 muestran que, superados ciertos umbrales, tu FTP se reduce entre el 20 y el 30%. Lo hemos vivido nosotros mismos en este verano de 2026, en Barcelona, donde vive una gran parte del equipo de RAW. En el verano más caluroso jamás registrado, una subida tranquila de 30 minutos se transformaba de repente en una sesión de entrenamiento dura.
Desarrollar, medir, ajustar, repetir
Q36.5 utiliza un mapa corporal de intensidad de sudoración con diferentes gradientes de disipación del calor para diseñar la confección de sus prendas. Los tejidos son probablemente la parte más obvia de la historia, pero el patrón y la estructura donde se utiliza cada tejido resultan ser muy relevantes tanto para la regulación térmica como para la funcionalidad.
Con todas estas variables en juego, Q36.5 ha construido un marco de innovación. Hacen una selección continua de nuevos tejidos y ajustes de patronaje para testear, utilizando métodos estandarizados y tecnología de medición de primer nivel. Combinan esto con el acceso a los mejores profesionales, como Tom Pidcock, y el feedback continuo de un equipo interno repleto de ciclistas (también ex-profesionales). Además, Q36.5 cuenta con la flexibilidad de un taller de costura propio, todo ello para lograr un proceso muy optimizado y ágil que permite iterar las mejoras de los productos en cuestión de días.
Raw Cycling Magazine experimentó cómo funciona la innovación en Q36.5, testeando la ropa en condiciones de laboratorio en las instalaciones de TerraXCube de la misma manera que lo harían los atletas profesionales. Simulando las condiciones de calor de la segunda etapa del Tour de Francia en Barcelona, pedaleamos con una combinación de calor intenso y esfuerzos potentes, mientras medíamos nuestra temperatura corporal con el dispositivo Core 2. Con este entorno controlado y un taller de costura portátil, cualquier ajuste o feedback sobre la confección o materiales, se podría haber ajustado y testeado en cuestión de pocas horas.
El reto: Definir lo óptimo
El camino de la innovación está lleno de desafíos. Q36.5 todavía tiene que superar unos cuantos. En este momento, su principal enfoque se centra en resolver dos: el equilibrio entre la aerodinámica y la regulación térmica a nivel profesional, y el desarrollo de una gama de productos lo suficientemente adaptable que cumpla sus promesas para los mortales.
Respecto al primero, la aerodinámica y la regulación térmica tienen un compromiso. Los tejidos que ofrecen las mejores propiedades aerodinámicas generan condiciones desfavorables para la evaporación del sudor, y viceversa. Por lo tanto, hay un compromiso que optimizar: mientras que en una contrarreloj corta uno tendería a priorizar las ganancias aerodinámicas, en una etapa larga bajo el sol de julio, es preferible usar confecciones con mejores propiedades de regulación térmica.
Además, bajo las mismas condiciones, dos ciclistas con diferentes adaptaciones al calor pueden beneficiarse de una combinación distinta de tejidos y confecciones. Así pues, aislar y comprender la complejidad de efectos entrelazados y ser capaces de generalizar las construcciones de las prendas, incluso a nivel profesional, es una investigación en curso, y parte de la razón de ser del equipo de Q36.5.
Por último, a medida que la tecnología desarrollada por y para los profesionales se traslada hacia el gran público, Q36.5 tiene que pensar en los aficionados. El público general solo dispone de unos pocos conjuntos para adaptarse a las cuatro estaciones del año y tiene que apañarse con eso. Incluso con un público dispuesto a pagar por alto rendimiento, Q36.5 debe diseñar una gama que sea lo suficientemente óptima y adaptable para que no sea necesario adquirir una cantidad injustificable de ropa, ni tampoco comprender la complejidad inherente a la regulación térmica. Para eso, la marca se está alejando de términos muy gastados —como endurance — y está adoptando un lenguaje más sencillo basado en el ajuste que necesita el ciclista (fit).
Conclusión
La ropa de Q36.5 es sencillamente excelente en términos de calidad; los detalles están cuidados al máximo y la obsesión por la innovación con la que se diseña es muy perceptible.
Q36.5 ha construido un ecosistema de alto rendimiento único, que le permite impulsar la innovación a nivel profesional y filtrar muchas de esas mejoras al gran público de manera rápida.
Abrir un nuevo campo de mejora basado en los beneficios de la regulación térmica y equilibrar sus compromisos con la aerodinámica supone, en buena medida, salirse de las tendencias actuales. No cabe duda de que Q36.5 se ha ganado su espacio en la cima precisamente por esa valentía.