Por Belén del Prado
RAW Magazine Editor
Miércoles, 23 de Septiembre, 2026
Miércoles, 23 de Septiembre, 2026

Un día en el macizo del Pedraforca probando los neumáticos Schwalbe G-ONE

Tiempo estimado de lectura: 7 minutos

Las 7:30 de la mañana en Terrassa no parecían, a primera vista, el punto de partida ideal. Mucho menos después de un fin de semana que había dejado unos cuantos kilómetros en las piernas de todo el equipo. Belén había participado en la distancia larga de una cicloturista el sábado y completado casi 160 kilómetros más el domingo. Toni tampoco lo había pasado precisamente a medio gas. Javi, por supuesto, seguía la misma línea.

Un vistazo rápido a Strava dejaba claro que ninguno de los tres llegaba especialmente fresco a la cita. “Ir con calma” era, sobre el papel, el plan. Al fin y al cabo, el objetivo del día era disfrutar de una jornada primaveral juntos sobre la bici de gravel en un entorno tan privilegiado como el Pedraforca, con la intención de poner a prueba una serie de neumáticos de la gama PRO de Schwalbe.

Adentrándonos en la montaña

La aventura partía de Bagà, en el Prepirineo catalán. Aparcamos, descargamos las bicis y empezamos con el ritual habitual antes de cualquier salida: montar, revisar presiones y decidir qué llevar encima y qué podía quedarse en la furgoneta.

Nuestra primera misión fue encontrar un café. No hubo suerte. A esas horas el pueblo parecía tener otros planes para nosotros. Conseguimos, eso sí, hacernos con alguna pieza de bollería que nos permitió ponernos en marcha con algo en el estómago.

Los primeros kilómetros transcurrieron por asfalto, todavía con las piernas algo dormidas y sin demasiada consciencia de lo que venía después. Poco a poco la carretera fue desapareciendo y nos adentramos en el bosque. El asfalto dio paso a una pista en buen estado que empezó a ganar pendiente. Y a seguir ganándola.

La subida se hizo larga, aunque el paisaje ayudaba a no pensar en la cifra de desnivel que iba acumulándose en el ciclocomputador (más de 1200 m en apenas 12 km). Poco a poco, los árboles comenzaron a abrirse, y entonces apareció él.

El macizo del Pedraforca se levantaba a nuestra izquierda, al otro lado del valle, cada vez más imponente a medida que ganábamos metros. Algunas montañas impresionan por su altura, y otras lo hacen por su forma. El Pedraforca presume de una presencia difícil de ignorar; resultaba complicado no levantar la mirada a cada curva.

Tras una pequeña bajada rápida tras el Coll de Bauma que nos permitió soltar piernas, seguimos ascendiendo hasta el Coll de les Bassotes, con algún resquicio de nieve que recordaba que el invierno no había quedado tan lejos. 

Una vez arriba, y tras decidir cruzar una valla cuya presencia más tarde entendimos, llegó probablemente una de las partes más divertidas del recorrido a medida que bordeábamos la propia ladera del Pedraforca. El terreno se volvía más irregular y aparecieron piedras, ramas y algún que otro obstáculo consecuencia de los aludes y desprendimientos del invierno que nos obligaron a levantar la guardia.

Fue ahí cuando la elección de neumáticos de Belén cobró especial sentido. Probaba los G-ONE RX de 50 mm. Llevar unos neumáticos tan anchos en una bici de gravel siempre genera cierta duda hasta que llega el momento de necesitarlos. En ese terreno las sensaciones fueron increíbles. Muchísima seguridad, especialmente al pasar por zonas rotas, y, sobre todo, la tranquilidad de poder dejar correr la bici sin ir pensando constantemente en dónde estaba poniendo la rueda.

Toni, en su caso, optó por los G-ONE RS de 45 mm montados en la Argon18 Anti Matter que estaba también testeando, un neumático pensado para rodar a alta velocidad. Puede que a priori no fuese la opción ideal para una aventura de este tipo, pero eligiendo bien la presión puede sorprenderte por lo bien que se adapta al terreno. Es un neumático con mucho más agarre del que aparenta, incluso en las bajadas y las zonas más rocosas. Eso sí, jugando con las presiones durante la aventura, ligeramente más altas en las subidas y más bajas en los descensos.

Por su lado, Javi, cuyo neumático de referencia desde que se lanzara en octubre de 2024 ha sido el G-ONE RX, eligió también su versión de 50 mm a 1,5 bares de presión, ganando comodidad en los descensos. 

Es un neumático con un agarre impresionante que destaca claramente en condiciones de barro, pero sus características también lo hacen adecuado para terreno seco. En la rueda trasera, sin embargo, decidió montar el G-ONE R con la misma anchura y una presión mínimamente más alta como complemento perfecto. Rodada rápida y buen comportamiento, aunque ahora a meses vista nos señala un desgaste acelerado como único inconveniente. 

Un último esfuerzo

Con el hambre apremiando, planeamos comer en Saldes, justo al final de la bajada de grava que en su tramo final contaba con superficies más suaves. No hubo suerte en nuestra primera opción. Tampoco en la segunda. La alternativa fue una gasolinera con menú. Y, en ese momento, después de horas de bici, nos pareció probablemente el mejor restaurante del Berguedà. Comimos, recuperamos algo de energía y nos preparamos para afrontar los últimos kilómetros de vuelta al coche.

El cielo empezaba a oscurecer amenazando con algo de lluvia, acompañado de un cambio de temperatura que queríamos evitar; por lo que, después de varias horas pedaleando, aquel tramo rápido por carretera hasta Guardiola de Berguedà se convirtió casi en una pequeña contrarreloj improvisada.

A partir de Guardiola abandonamos de nuevo la carretera principal para aventurarnos por un sendero paralelo que nos llevó de vuelta hacia Bagà. El terreno volvía a ser más entretenido y, a esas alturas, las piernas ya empezaban a recordar que aquello de “iremos con calma” había sido más una intención que un plan.

Café y conclusiones

Llegamos a Bagà con la sensación de haber exprimido bastante bien el día en uno de los paisajes más espectaculares que tenemos relativamente cerca de casa. Dejamos las bicis, y, antes de volver a casa, nos sentamos, ahora sí, a tomar un café mientras comentábamos la jugada.

Más allá de las diferencias entre modelos, la ruta sirvió para comprobar que no existe un único neumático perfecto para todo, sino una combinación de características que tiene más sentido según el terreno, el ritmo y el tipo de aventura que se tenga por delante. Desde la velocidad del G-ONE RS hasta el agarre y la seguridad que ofrece el G-ONE RX, siendo el G-ONE R la opción intermedia para terreno variado. La elección acaba dependiendo de cuánto quieras priorizar cada una de esas variables.

Como quedó claro durante la ruta, la presión tiene también un papel fundamental en estas gamas. En un entorno tan exigente y cambiante como el Parque Natural del Cadí-Moixeró, contar con el neumático adecuado puede marcar la diferencia entre simplemente seguir un track y disfrutar realmente de cada kilómetro.

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