Por Javi Angulo
RAW Magazine Editor
Martes, 18 de Agosto, 2026
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La bolsa de sillín Redshift Quickdraw optimiza el tiempo de reparación

Tiempo estimado de lectura: 2 minutos

Pocas cosas en el ciclismo son tan cotidianas como coger una bolsa de sillín, pero aun así, el proceso de ponerla y quitarla de la bici puede resultar sorprendentemente complicado. Redshift ha adoptado un enfoque diferente con su nueva bolsa de sillín Quickdraw, diseñada con la idea de que acceder a tus objetos esenciales debería ser casi tan rápido como extender un brazo.

Acceso con una sola mano

El concepto es sencillo. Una sola correa permanece sujeta a los raíles del sillín, mientras que un sistema magnético mantiene la bolsa en su sitio. Una vez comprimida y asegurada por la correa principal, la bolsa se mantiene firmemente en su lugar, pero se puede quitar con una mano cuando sea necesario. La otra mano puede permanecer en la bici, lo que parece un detalle sin importancia hasta que te encuentras al borde de un sendero o carretera intentando hacer una reparación rápida.

Repara rápidamente

La bolsa Quickdraw se abre como una pequeña maleta. Esto permite acceder a todo el contenido sin tener que enviar las herramientas y repuestos al otro lado de la carretera, mientras que un interior de alta visibilidad facilita encontrar lo que se busca. En el interior, un bolsillo específico de neopreno mantiene la multiherramienta u otros pequeños objetos esenciales separados del resto del recambios.

Redshift también ha diseñado el sistema pensando en la versatilidad. Como la bolsa se fija directamente a los raíles del sillín en lugar de depender de la tija, es compatible con tijas telescópicas y de suspensión, y no interfiere con su movimiento.

Disponible en tamaños pequeño y mediano, la Quickdraw está diseñada para adaptarse a todo tipo de bicicletas, desde bicicletas de carretera y gravel con finas cámaras de aire de repuesto, hasta bicicletas de montaña y configuraciones de gravel con neumáticos más anchos. Su construcción combina tejido resistente a la abrasión, detalles reflectantes y una cremallera resistente a la intemperie, con pesos de 106 y 114 gramos según el tamaño.

El resultado es una bolsa de sillín que se centra menos en reinventar lo que llevamos y más en mejorar el momento en que necesitamos acceder a ello.

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