Por Javi Angulo
RAW Magazine Editor
Miércoles, 13 de Mayo, 2026
Miércoles, 13 de Mayo, 2026

Probando la nueva BMC Kaius 01 en la carrera de gravel más importante de Europa

Tiempo estimado de lectura: 9 minutos

Para las marcas presentes en el mundo del gravel, quizás no haya un lugar de pruebas más importante que The Traka. Lo que comenzó como una aventura local de gravel en los alrededores de Girona se ha convertido en un referente mundial de la disciplina, atrayendo a profesionales del WorldTour, ciclistas independientes, medios de comunicación y prácticamente todas las grandes marcas de ciclismo. Los lanzamientos de productos que antes se realizaban en centros de convenciones y ferias comerciales, ahora tienen lugar en caminos polvorientos, bajo el sol del Mediterráneo, rodeados de miles de ciclistas que pondrán a prueba esos productos de inmediato.

Este contexto es crucial al hablar de la nueva BMC Kaius 01. BMC no se limitó a presentar una nueva bicicleta de gravel; la lanzó directamente al caos, la velocidad y la imprevisibilidad de una de las carreras de gravel más duras y competitivas del calendario. Presentar un producto esa semana fue arriesgado, pero aun así destacó por encima del resto.

Tras una primera prueba en Cerdeña, tuvimos la oportunidad de competir con la Kaius en la prueba de 200 kilómetros que se celebraba cerca de casa, y nos pareció la forma más pura de comprender para qué estaba realmente diseñada esta bicicleta.

Primeras impresiones en vísperas de la carrera

Recibimos la bicicleta solo un par de días antes de la carrera. La elección de los neumáticos se convirtió inmediatamente en el tema principal de debate. Podíamos elegir entre los Continental Dubnital de 50 mm de ancho y los Continental Terra Competition Race Rapid, mucho más rodadores. Finalmente nos decidimos por los Dubnital, más agresivos. ¿Era un taqueado excesivo? Quizás, pero como ya conocíamos la mayor parte de la ruta, preferimos priorizar el confort antes que una mínima mejora en la resistencia a la rodadura.

El plato de 42 dientes, combinado con el piñón de 46 dientes del sistema SRAM Red XPLR AXS, fue de nuestro agrado. Sobre el papel, parecía la configuración ideal para las empinadas subidas características de The Traka, donde mantener la cadencia suele ser más importante que la velocidad máxima. Las ruedas CG 39 SL Carbon, que la marca no promociona en exceso pese a sus interesantes características, eran las que íbamos a usar en la carrera.

El día anterior a la salida, hicimos una breve y controlada prueba. El objetivo no era poner a prueba nuestra condición física, sino familiarizarnos con la bicicleta: posición, manejo, respuesta y presión de los neumáticos. Aun así, la curiosidad pronto nos venció.

Tras rodar con facilidad en terreno llano, nos dirigimos hacia un descenso que conocíamos casi a la perfección. Un tramo corto pero técnico, lleno de cambios de trazada, curvas cerradas, piedras sueltas y zonas de frenado complicadas. Subimos hasta la cima a ritmo de recuperación y luego dejamos que la bicicleta rodara en el descenso. Rebajamos en treinta segundos de nuestra marca personal anterior de cuatro minutos.

Ese resultado no puede atribuirse a un solo componente. No fue solo el cuadro, ni solo los neumáticos más anchos. Fue la sensación de que todo funcionaba en conjunto: estabilidad sin arrastre, velocidad controlada.

Regresamos a casa llenos de confianza y con esa peligrosa sensación que todo ciclista conoce: las ganas de que la carrera empiece ya. Incluso detalles como el adaptador para el dorsal que nos proporcionó BMC, perfectamente integrado en la tija de sillín SP AS 10, reforzaron la impresión de que cada elemento de la Kaius había sido diseñado pensando en la competición.

El terreno de pruebas perfecto

El recorrido de la Traka 200 tiene todo lo que una carrera de gravel puede exigirle a una bicicleta: caminos de tierra rápidos, tramos accidentados, subidas exigentes, largas rectas, descensos técnicos y una fatiga acumulada interminable. Era el entorno ideal para evaluar correctamente la Kaius. Como habíamos recorrido prácticamente toda la ruta por tramos durante las semanas anteriores, también contábamos con puntos de comparación fiables.

En lugar de enfocarnos en los profesionales del grupo de cabeza, nos centramos en analizar nuestro rendimiento relativo. Fue en la segunda subida de gravel del día donde nos encontramos solos y pudimos centrarnos en las características de la Kaius; rápidamente nos proporcionó una referencia interesante.

Habíamos subido esa cuesta varias veces a alta intensidad en las semanas previas al evento, y a pesar de no gozar de la ventaja de seguir la rueda del de delante, volvimos a mejorar nuestro mejor tiempo con una potencia prácticamente idéntica. Ese tipo de mejora es difícil de ignorar. Ya fuera por un menor peso del sistema, una mayor eficiencia de rodadura, la geometría o simplemente una mayor confianza en terreno suelto, el resultado fue evidente.

Los descensos, que iban desde caminos lisos hasta tramos técnicos, se sintieron duros a pesar del ancho de nuestros neumáticos y de la baja presión. No esperábamos un camino de rosas en el descenso, pero fue un recordatorio de que las bicicletas de competición, con una disposición de carbono más orientada a la transferencia de potencia que a la resistencia al impacto, sacrifican la sensación de conducción en determinadas situaciones para optimizar el rendimiento general.

Más adelante en la carrera llegó Els Metges, la subida decisiva de la segunda mitad. Para entonces, el cansancio se había instalado por completo en las piernas. Todo y así, tras revisar los datos después de la carrera, nos dimos cuenta de que habíamos estado sorprendentemente cerca de igualar una marca personal anterior, lograda en un estado mucho más fresco. Ese fue quizás el indicador más convincente de todos.

Donde las bicicletas de competición cobran sentido

Tras Els Metges, el recorrido se convierte en una larga prueba de supervivencia. El perfil de elevación se vuelve más accesible, pero la fatiga acumulada transforma cada tramo llano en una batalla contra los calambres y la falta de concentración.

En ese punto, ya era imposible evaluar objetivamente la bicicleta, pues físicamente apenas podíamos mantenernos en pie. Sin embargo, la Kaius nos recordó claramente su potencial cuando los primeros ciclistas de la categoría Open nos adelantaron a una velocidad asombrosa.

Entre ellos estaba nuestro amigo Tristan Cardew, que también competía con la Kaius. Ver a los ciclistas mantener esas velocidades en terreno accidentado confirmó exactamente lo que BMC pretendía con esta bicicleta: no una bicicleta de aventura adaptada para la competición, sino una máquina de carreras pura, construida específicamente para el gravel moderno.

Finalmente, cubiertos de polvo y entre el agotamiento y la satisfacción, cruzamos la meta.

Nuestras sensaciones sobre nuestro propio rendimiento fueron contradictorias. The Traka rara vez deja a los ciclistas completamente satisfechos. Pero en cuanto a la bicicleta, la conclusión fue inmediata. Devolvimos la Kaius a los representantes de BMC en el lugar casi a regañadientes, porque una vez que experimentas la sensación de exprimir una auténtica bicicleta de gravel de competición a gran velocidad, devolverla resulta sorprendentemente difícil.

El gravel ha cambiado, y la Kaius también

En perspectiva, quizás el cambio más relevante de la nueva Kaius no sea su enfoque aerodinámico ni la reducción de peso, sino el mayor paso de rueda.

Las carreras de gravel modernas han evolucionado rápidamente. Los neumáticos más anchos ya no se reservan para terrenos extremos, sino que se están convirtiendo en un estándar incluso en carreras rápidas. Cuando se lanzó la anterior Kaius, su paso de rueda de 44 mm se convirtió rápidamente en una limitación. Los ciclistas patrocinados por BMC a menudo tenían que hacer concesiones dependiendo del evento.

Por ejemplo, el año pasado en Gravel Burn, vimos cómo Simone Pellaud eligió la URS en lugar de la anterior Kaius simplemente para poder usar el ancho de neumático deseado. El nuevo modelo cambia por completo esta situación. Ahora ofrece aún mayor espacio para los neumáticos que la URS, eliminando lo que se había convertido en la mayor desventaja competitiva de la plataforma.

Durante toda la carrera, la configuración funcionó a la perfección. Los portabidones Aerocore sujetaron bidones de 750 ml de forma segura incluso en terrenos irregulares, y la bicicleta mantuvo un equilibrio constante entre velocidad y estabilidad, con una sensación claramente moderna.

Aunque no hemos podido probar la Kaius anterior, la evolución es claramente visible. La geometría parece ligeramente más relajada, con una altura de cuadro mayor, un alcance más corto y un pedalier más alto debido al mayor espacio libre para los neumáticos. Estos cambios pueden parecer sutiles en una tabla de geometría, pero tras 200 kilómetros de carrera, se vuelven significativos.

Y quizás esa sea, en definitiva, la mejor descripción tanto de la Kaius como del ciclismo de gravel moderno. Las pequeñas mejoras siguen importando, pero solo si ayudan a los ciclistas a mantener el ritmo en las partes finales de la carrera, cuando la fatiga, el terreno y la toma de decisiones empiezan a ser más importantes que las cifras brutas.

The Traka sigue siendo una de las pocas pruebas capaces de determinar si una bicicleta de gravel está realmente preparada para la competición o simplemente se comercializa como tal. Tras 200 kilómetros polvorientos alrededor de Girona, la nueva Kaius 01 forma claramente parte del primer grupo.

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