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In Focus: Naike Foto Sport
Naike es bióloga de profesión, pero supongo que cuando le piden a uno mismo definirse, lo primero que sale del corazón es lo que verdaderamente se es; y Naike, ante todo, es apasionada de la fotografía.
Tras varios años como fotógrafa oficial de La Vuelta, tanto en su versión masculina como femenina, además de otras citas del calendario como la Itzulia o la clásica de San Sebastián, hablamos con ella recién llegada de su primer trabajo, el que le da vértigo dejar. Fue en la universidad cuando dio sus primeros pasos introduciéndose en la fotografía de naturaleza, lo cual pronto derivó en un foco deportivo claramente marcado “porque las dos ruedas en casa siempre habían estado presentes”. La maternidad la alejó del deporte, y ha sido ahora, a través del visor, la manera de volver a conectar con él.
El paisaje como elemento fundamental
Definir el estilo de un creativo es complicado, pero no podemos evitar preguntarnos qué es aquello que un fotógrafo siempre busca capturar.
“Siento que soy muy clásica. Veo lo que viene ahora, que es una fotografía muy moderna, en la que muchas cosas no están enfocadas y da igual, y quizás hasta para esto soy muy científica, muy técnica. Puedes acostumbrarte, aprenderlo, pero no me es innato” – .Naike Ereñozaga


Partiendo de una base de fotografía de naturaleza, es inevitable que vea paisajes y piense que en cada curva falta una bicicleta. “No voy buscando un gesto, una luz, una emoción o una historia, sino principalmente el encuadre”. Nos cuenta que tras cada etapa hay un trabajo de estudio en detalle de Google Maps. “Lo tengo lleno de puntitos. Es la manera en la que trabajo, me gusta tenerlo todo muy atado. Incluso en la etapa que pasaba este año por mi pueblo los llevaba marcados; me da seguridad,” confiesa Naike..
Logística y emoción en La Vuelta
Al contrario que en otras citas más pequeñas, en las que toca hacer un poco de todo, los roles de los fotógrafos oficiales en una Gran Vuelta están muy definidos y organizados. Hay quien se ocupa de la visibilidad de los patrocinadores, quien se centra en mostrar los sitios clave del recorrido, y quienes ponen foco en lo deportivo, porque, evidentemente, si hay un ataque hay que estar allí.
“Este año hemos implementado una forma de trabajar mucho más cómoda. Llevamos un Starlink en la moto y subimos el contenido directamente al servidor”. El equipo se conforma de tres fotógrafos fijos, uno en rotación, y dos editores a distancia. Nos sorprende esto último; al fin y al cabo cada uno tiene su estilo no solo tras la cámara sino también editando. “Me ha costado mucho dejarlo en manos de otros. Disparar es quizás la parte más pequeña de hacer una foto”.

En cualquier caso, cubrir La Vuelta año tras año da una perspectiva privilegiada. ¿Qué cambia —en Naike, en la carrera y sobre todo en cómo la mira— con cada edición?
“No considero que haya cambiado la forma de trabajar, incluso es más fácil ahora; pero creo que antes funcionaba mejor. Ahora tengo más seguridad y ya conozco a la gente, interactúo… en ese sentido estoy mucho más cómoda. Pero por otro lado veo fotos que tomé hace tres años y las veo diferentes. Me gustaban más.” Quizás se haya vuelto simplemente más crítica, y lo reconoció al comentárselo. -lo reconoce-.
No debe ser sencillo, la fotografía de ciclismo tiene un algo de guerra y poesía: coches, motos, viento, polvo… ¿Cómo se consigue encontrar belleza en medio de tanto movimiento? Le preguntamos especialmente por este año, quizás con un extra de dificultad por las protestas. Confiesa que le ha costado mucho y generado inseguridades. “No sabías qué iba a pasar, dónde iban a tumbar la etapa. Había tanta incertidumbre… Puedes tener tus propias ideas, pero debes cumplir con lo planeado, por lo que de alguna manera te cae a ti también el chorreo que le está cayendo a la carrera. Era como ¿qué saco? ¿qué tengo que sacar?” declaró. Considera que se ha notado en los resultados -discrepamos-. “El día que yo esté totalmente conforme con una foto, creo que vendo las cámaras”. Puede que no considerando nunca un trabajo como perfecto sea la única manera de mejorar.

Entrenar el ojo
Pensando además que estamos en un momento en el que todo el mundo tiene un móvil, una cámara, y hace fotos, le preguntamos qué diferencia realmente la mirada profesional en un evento como la Vuelta.
«No te sabría decir, porque yo también empecé un poquito así. Hay quien tiene más visión de foto o de vídeo, pero luego ves a gente que con un equipo básico está haciendo cosas increíbles. Creo que se puede aprender de todo el mundo. Yo le doy a mi hijo un móvil y tiene una forma de disparar y un punto de vista que yo no tengo. Hay tanto de uno mismo en cada foto…” – .Naike Ereñozaga
Las fotos de Naike muestran de alguna manera el sufrimiento, pero también la humanidad del ciclista. ¿Qué le interesa más, la épica o la fragilidad del deporte? Confiesa no poder entenderlas por separado. “Son momentos”. Y quizás no siempre tan orgánicos como podríamos pensar. “Va un poco en función de cómo lo hayas planificado. Generalmente pienso más en el paisaje, pero si es una línea de meta buscas otro tipo de emoción. Ahí el ciclista puede llegar a ser muy frágil, tienes que estar muy atento y ser cuidadoso”.


Mientras Naike habla visualizamos el post-meta, uno en especial. Etapa 13 de La Vuelta de 2023. Remco se redime en solitario en Larra-Belagua tras su hundimiento el día previo en el Tourmalet. “Ese día me tocó a mí captar el momento. Mi rol era correr. Lo llamamos reacciones”. El puñetazo encima de la mesa que acababa de dar no le permitió contener las lágrimas. “Yo estaba haciendo la foto, y tienes que intentar pelearte con todos para coger el hueco y no molestarle a él, porque está llorando. Soy muy empática y empecé a llorar también. Con todo el ruido, para mí había silencio. Es algo que me pasa muchas veces en el ciclismo. Cuando se da un momento así de tenso, no oigo nada, solamente a él sollozar. Más fotógrafos me han dicho que comparten esa sensación, por lo que debe de ser bastante normal y supongo que bueno”. Así demuestra lo que este deporte transmite. Y claro, ¿eso qué es? ¿Emotivo o épico?


Aprovechamos para preguntarle también por la Vuelta Femenina. “Yo le doy palique a todo el mundo, pero en la masculina tú puedes dar palique y recibir miradas, mientras que en la femenina como hagas un poco de cachondeo aquello se convierte en una fiesta. Aunque son totalmente profesionales, es un ambiente mucho más familiar. El ciclismo masculino también en los 80 era así”. No diremos amateur, pero sí más accesible. “Creo que desde el COVID se ha cerrado bastante y ya muchas veces los corredores ni salen del autobús”.
Hablamos de cómo nos gustaría que evolucionase. O cómo evitar que se pierda esa frescura. Pero considera el cambio como algo natural e inherente a la profesionalización. Ve en Demi Vollering un claro ejemplo. “No es que ahora no consigas que te sonría. Lo hace. Pero no han pasado tantos años y de pronto tiene un contrato millonario que conlleva una presión mucho más grande”. Al igual que Remco, han construido una coraza que hay que respetar, porque quizás la necesiten.

Imaginamos que a todos los niveles de alguna manera sucede. Cuando algo pasa de afición a profesionalidad, puede que cueste creérselo. Ahora nos referimos a ella. Porque aun no habiendo un día señalado que cambiase el paradigma, sino una evolución gradual, la Naike bióloga tiene que de vez en cuando recordarse todavía a sí misma que en el currículum convive con la Naike fotógrafa. Y es que a veces, más de las que le gustaría, le toca decir que no a eventos o carreras. Sin ir más lejos, la presentación de La Vuelta 2026 se celebró en Mónaco hace unas semanas y ella no estaba allí. “Ya no me quedaban días de vacaciones”.
“Una va aprendiendo, abriéndose puertas, probando cosas, conociendo gente y llega un momento en que piensas: ¿podría trabajar solo de esto? No es fácil dar el salto”. Pero se permite soñar. Con el Tour, con unos Juegos Olímpicos. Y aunque el síndrome del impostor siga viniendo a veces de visita “luego dices, a ver, todo lo que he conseguido… pues igual no es casualidad”.
No creemos que lo sea.