Por Javi Angulo
RAW Magazine Editor
Viernes, 27 de Marzo, 2026
Viernes, 27 de Marzo, 2026

Swatt Club: La bonita anomalía del ciclismo moderno

Tiempo estimado de lectura: 9 minutos

La víspera de Santa Vall amaneció poco prometedora para una sesión de fotos y una entrevista. Habíamos quedamos con Swatt Club, pero el frío y la lluvia, que caía con insistencia, hacían pensar que quizá nadie se presentaría. A pesar de ello, seis de sus ciclistas se unieron a nosotros, y entre risas bajo el cielo gris creamos el contenido necesario para este artículo.

Fue una prueba más de que el ambiente en Swatt Club es diferente. Gente divertida que disfruta montando en bici y que, gracias a su buen nivel, utiliza el equipo como plataforma para llegar al pelotón profesional.

Comienzos inusuales

Los equipos de ciclismo suelen surgir a partir de patrocinadores, presupuestos y proyectos deportivos. La historia de Swatt Club comenzó en un lugar mucho menos convencional: en un telesilla.

En 2013, durante el campeonato juvenil italiano de esquí alpino, un grupo de amigos —con experiencia en este y otros deportes al aire libre— tuvo una idea. Querían contar historias sobre deporte de una forma diferente. El resultado fue un blog llamado Solowattaggio, un nombre que, con el tiempo, daría origen a uno de los equipos más singulares de la escena ciclista.

Al principio, se trataba simplemente de contar historias, documentando la cultura de los deportes de resistencia. Pero el instinto competitivo nunca abandonó a sus fundadores. Pronto también empezaron a montar en bicicleta, viajando por el mundo para participar en eventos como la GFNY de Nueva York, y en marchas cicloturistas por Europa y Oriente Medio.

En 2017, la idea se concretó: la creación del Swatt Club como asociación ciclista amateur. Los ciclistas competían con monos blancos impecables, sin patrocinadores visibles; tanto una declaración visual como una decisión práctica. La libertad era la filosofía central: libertad de calendario, libertad de expresión y libertad frente a las rígidas jerarquías que dominan las estructuras ciclistas tradicionales.

Lo que comenzó como un pequeño colectivo se convirtió poco a poco en un movimiento.

Un club antes que un equipo

Hoy en día, el Swatt Club cuenta con alrededor de 1.100 miembros, pero describirlo simplemente como un equipo ciclista no le hace justicia. Dentro del club existen comunidades más pequeñas de ciclistas aficionados que coordinan sus calendarios en torno a los eventos más importantes, especialmente las Gran Fondos, que durante años constituyeron la columna vertebral del proyecto.

La estructura se mantiene deliberadamente flexible. Ser miembro otorga a los ciclistas acceso a una licencia de competición y descuentos en la equipación del club, pero la participación es voluntaria, no obligatoria. Es menos un equipo en el sentido tradicional que un gran ecosistema que gira en torno al ciclismo. Y funciona, ya que cada vez que estamos en Italia vemos a mucha gente con la equipación del Swatt Club.

A los ciclistas de Swatt les gusta sentirse como profesionales, y el cofundador Carlo Beretta viaja a menudo para apoyar a los miembros del club durante las Gran Fondos; a veces ofreciendo ayuda logística, a veces simplemente documentando el momento. Se toman fotos, se cuentan historias y los ciclistas experimentan algo poco común en el ciclismo amateur: la sensación de pertenecer a algo más grande.

De las Gran Fondos al pelotón profesional

Durante años, la vertiente competitiva de Swatt giró en torno a las carreras amateur. Con el tiempo, el proyecto comenzó a atraer a ciclistas con mayores ambiciones. El equipo se convirtió en una plataforma inesperada para atletas que se encontraban entre dos mundos: demasiado nivel para competir como aficionados, pero incapaces de conseguir contratos con equipos profesionales.

La filosofía es simple: Swatt no garantiza salarios, pero los ciclistas suelen quedarse con la  propiedad del material que han utilizado durante la temporada. Aun así, muchos quieren unirse principalmente porque creen en la cultura y en las oportunidades que ofrece. Durante nuestra conversación, Carlo mencionó la cantidad y la calidad de ciclistas de todas las disciplinas que solicitaron competir con el equipo, lo que demuestra la buena reputación que Swatt Club tiene en el gravel.

Carlo explica que unirse a Swatt Club es para muchos “una oportunidad única para llegar al nivel profesional”. Y, de hecho, existen casos de éxito recientes que demuestran que es posible.

La temporada 2025 marcó un punto de inflexión. Varios ciclistas utilizaron Swatt como plataforma de lanzamiento para alcanzar niveles superiores en este deporte. Entre ellos se encontraba Mattia Gaffuri, quien consiguó un contrato en un equipo WorldTour a pesar de tener más de 25 años, una edad en la que el desarrollo tradicional de los ciclistas suele terminar. Filippo Conca, quien para sorpresa de muchos ganó el campeonato nacional en carretera, también logró volver a la máxima categoría tras su paso por el equipo. Otros siguieron un camino similar en el gravel, uniéndose a plantillas con muchos más recursos. Ciclistas como Jordy Bouts y Mathijs Loman recibieron ofertas más atractivas de The Grip y de Canyon x DT Swiss All Terrain Racing, respectivamente.

“Cuando a los ciclistas se les presentan oportunidades que no podemos igualar, los animo a aprovecharlas. Es parte del proyecto.”  – Carlo Beretta

El reclutamiento del equipo a menudo se realiza fuera de las redes de ojeadores habituales. Un ejemplo es el ya mencionado Mathijs Loman, quien llamó la atención de Beretta tras ser finalista en la Zwift Academy de 2019 y, años después, lograr consistentemente puestos entre los diez primeros en las principales carreras de gravel. Pasando desapercibido para la mayoría, terminó ganando la clasificación general del Campeonato Mundial UCI de Gravel de 2025.

Otra incorporación poco convencional fue la del español Alex Martín, quien iba a competir en un equipo Continental de carretera, pero dicho equipo se disolvió repentinamente pocos días antes del inicio de la temporada 2026, dejándolo fuera de juego. El joven ciclista, con experiencia en ciclocross y ciclismo de montaña, se unió al equipo tras una recomendación de Mattia Gaffuri, ya que ambos habían formado parte del equipo Polti VisitMalta durante la segunda mitad de la temporada pasada.

Una estructura híbrida

A pesar de sus orígenes informales, la faceta competitiva de Swatt se ha profesionalizado gradualmente.

La organización ahora cuenta con un pequeño pero eficiente equipo de apoyo: un mecánico a tiempo completo, un fisioterapeuta durante las semanas de competición y un equipo de entrenadores que incluye al exciclista Mattia Gaffuri y su pareja.

Centrado en su equipo de gravel, el calendario de carreras refleja la filosofía flexible del equipo. Se planifican aproximadamente entre 10 y 12 eventos al año en los que todo el equipo compite junto. Más allá de esas carreras, los ciclistas tienen libertad para buscar otras oportunidades; si desean participar en una carrera, el equipo les ayuda a cubrir los gastos de viaje.

En cuanto al equipo de ruta, la noticia más importante fue el ascenso a la división UCI Continental, pero Carlo restó importancia a su impacto en la visión del Swatt Club. Fue una decisión motivada más por su deseo de participar en ciertas carreras que por la estrategia. “Lo hicimos sin ninguna razón lógica”, admite Beretta con una sonrisa. “Simplemente queríamos correr la Coppa Agostoni, que termina a cinco metros de nuestro almacén. Y también queríamos correr el Tour de Dinamarca. Eso es todo”.

El resultado es una estructura que se sitúa entre un colectivo amateur y un equipo profesional: un híbrido que aún se percibe como experimental.

Ambiciones internacionales

La plantilla del Swatt Club se ha internacionalizado cada vez más. Los ciclistas daneses son especialmente destacados y el equipo ha ganado reconocimiento en el país escandinavo, donde, según se informa, más de 25 ciclistas de nivel Continental se han puesto en contacto con el proyecto para unirse.

Uno de los fichajes más destacados es el del ciclista danés Stokbro, inicialmente reclutado para el equipo de gravel. La intención era incorporarle también en la plantilla UCI Continental, pero debido a la normativa italiana sobre el número mínimo de ciclistas sub-23 en los equipos continentales, competirá con otro equipo para esta disciplina. Otro fichaje, Matias Malmberg, aporta experiencia en pista y aspira a participar en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

El Swatt Club tuvo una presencia muy activa en Girona durante la semana de Santa Vall, con hasta 20 ciclistas (10 del equipo de carretera y otros 10 del de gravel) alojados en la ciudad. Mientras los ciclistas de carretera se centraban en su training camp, los corredores que regresaban y los nuevos integrantes del equipo de gravel compitieron contra los mejores de la modalidad. Stokbro comenzó su nueva etapa con un buen resultado, logrando un 5.º puesto en la primera etapa y reafirmando su nivel al conseguir un 6.º puesto en la clasificación general.

En 2026, el proyecto continúa con los mismos socios principales de equipamiento —Giant, Shimano y Lazer—, mientras que marcas adicionales como Dynamic Bike Care y Rocket Espresso se unen al ecosistema. Las bicicletas siguen siendo los mismos modelos de la temporada pasada, pero con un nuevo diseño de pintura, otro guiño al énfasis de Swatt en la estética y la identidad.

Cultura ante todo

En última instancia, el equipamiento y los resultados son solo una parte de la historia. Lo que hace único a Swatt es la cultura que lo rodea.

Bromas internas, lemas y rituales circulan por la comunidad. La famosa historia del sigari —sobre un cigarro encontrado en una pista de esquí en Suiza por el cofundador Kayser— se ha convertido en parte de la jerga del club. El lenguaje visual del equipo, los uniformes impecables y su estilo narrativo han creado una sólida base de seguidores tanto en línea como en la vida real. Los aficionados suelen reconocer a los ciclistas al instante, incluso cuando compiten contra equipos mucho más grandes.

Sin embargo, Beretta cree que el proyecto apenas está comenzando. “Nuestra presencia en redes sociales podría ser mejor”, afirma. “Hay mucho más que mostrar. No estamos a la altura. Es hora de mejorar”.

En muchos sentidos, Swatt Club ocupa un espacio que el ciclismo tradicional rara vez abarca. Es en parte un colectivo amateur, en parte una plataforma de competición de élite y en parte un movimiento cultural. Los ciclistas pueden permanecer dos o tres años antes de marcharse, pero la comunidad se mantiene constante.

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